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El melasma facial es una de las formas más comunes de hiperpigmentación, especialmente en mujeres de entre 20 y 50 años. Aunque es una condición benigna, puede tener un impacto emocional importante por su visibilidad. Las manchas aparecen, se intensifican y en muchos casos reaparecen si no se aborda correctamente con protección y tratamiento.
En esta guía completa te explicamos qué es el melasma, por qué aparece, cómo eliminarlo y, sobre todo, cómo prevenir que vuelva. Además, incluimos consejos expertos, errores frecuentes y nuevas opciones terapéuticas más allá de las tradicionales.
¿Qué es el melasma facial?
El melasma es una alteración pigmentaria crónica que provoca manchas marrones, grisáceas o azuladas en la piel, especialmente en el rostro. Se debe a una sobreactivación de los melanocitos, las células que producen melanina, y se considera una respuesta exagerada a estímulos como la radiación UV, los cambios hormonales o ciertos medicamentos.
Tipos de melasma:
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Epidérmico: el pigmento se acumula en las capas superficiales; es el más fácil de tratar.
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Dérmico: el pigmento es más profundo, de tono grisáceo o azulado; resulta más resistente.
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Mixto: combina ambos tipos y es el más frecuente.
Zonas donde aparece:
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Centrofacial: frente, nariz, labio superior y mentón.
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Malar: sobre todo en las mejillas.
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Mandibular: más raro, aparece en la línea de la mandíbula.
¿Por qué aparece el melasma?
El melasma es multifactorial. Se debe a una combinación de predisposición genética, alteraciones hormonales, exposición solar crónica y ciertos factores desencadenantes como el estrés o algunos cosméticos.
Factores hormonales:
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Embarazo: conocido como “cloasma” o “máscara del embarazo”. Suele mejorar tras el parto, pero no siempre desaparece.
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Anticonceptivos hormonales: especialmente los que contienen estrógeno.
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Terapia hormonal sustitutiva: en la menopausia también puede activarlo o agravarlo.
Exposición a la radiación:
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Rayos UV: estimulan directamente la producción de melanina.
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Luz visible: incluida la luz azul de pantallas, puede activar los melanocitos.
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Calor: aunque no emite rayos UV, puede intensificar el melasma al activar mediadores inflamatorios.
Predisposición genética:
El melasma afecta más a personas con fototipos III a V y antecedentes familiares. Si tu madre o hermana lo tienen, tus probabilidades aumentan.
Factores secundarios:
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Uso de cosméticos fotosensibilizantes (perfumes o aceites esenciales cítricos).
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Estrés crónico, que altera los niveles hormonales e inflama la piel.
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Tratamientos estéticos agresivos, como peelings o láser sin preparación previa.
¿Cómo eliminar el melasma facial?
El melasma no tiene cura definitiva, pero sí existen tratamientos eficaces para aclararlo, controlar los brotes y mantener los resultados. La combinación de activos tópicos, procedimientos médicos y protección solar rigurosa es la clave.
1. Protección solar diaria (imprescindible):
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Usa protector solar de amplio espectro (UVA/UVB + luz visible) con FPS 50+.
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Elige filtros físicos (óxido de zinc, dióxido de titanio) si tu piel es sensible.
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Reaplica cada 2-3 horas, incluso en días nublados o interiores con luz artificial.
2. Tratamientos tópicos despigmentantes:
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Hidroquinona: muy eficaz, pero debe usarse bajo control médico.
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Ácido kójico: inhibidor de la tirosinasa con buena tolerancia.
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Niacinamida: antiinflamatorio y despigmentante suave.
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Ácido tranexámico: modula la pigmentación y la vascularización.
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Thiamidol, ácido azelaico, retinoides: útiles para rutinas prolongadas.
3. Peelings químicos:
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Ácido glicólico: exfoliante clásico que mejora la absorción de activos.
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Ácido mandélico: suave y seguro para pieles sensibles.
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Peelings con ácido tranexámico: útiles en melasma resistente.
4. Terapias médico-estéticas:
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Láser fraccionado no ablativo: eficaz en melasma dérmico o mixto, con menor riesgo de rebote.
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Luz pulsada intensa (IPL): el IPL facial solo en casos controlados y con fotoprotección estricta.
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Microneedling con activos: mejora la penetración de ingredientes como niacinamida o ácido tranexámico.
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Mesoterapia: microinyecciones de activos despigmentantes en la zona afectada.
5. Tratamiento oral (casos moderados o severos):
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Ácido tranexámico oral: regula la actividad vascular e inflamatoria (requiere prescripción médica).
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Complementos antioxidantes: vitamina C, polypodium leucotomos, glutatión, entre otros, como refuerzo a largo plazo.
6. Maquillaje corrector:
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Usa maquillaje con protección solar incorporada.
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Los correctores de color salmón o naranja neutralizan manchas oscuras.
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Evita maquillajes oclusivos que puedan inflamar la piel.
Consejos de nuestros expertos sobre el melasma facial
Nuestra especialista, la Dra. Alejandra Olmo, enfatiza la importancia de mantener una rutina diaria en casa para cuidar la piel y potenciar los efectos de cualquier tratamientos antimanchas. Según sus recomendaciones:
““El melasma facial es uno de los desafíos más frecuentes y frustrantes en dermatología estética. Para tratarlo con éxito, siempre empiezo por una evaluación precisa del tipo de melasma y del estilo de vida del paciente. A partir de ahí, diseñamos un plan a medida con activos despigmentantes, fotoprotección estricta y procedimientos suaves. Pero sin constancia, ningún tratamiento funciona. El compromiso diario es lo que marca la diferencia en el tratamiento del melasma.”
Referencias
- Dermatologia.cat. Melasma. Servei de Dermatologia de l’Hospital del Mar.
- Manual MSD. Merck Sharp & Dohme Corp. Versión para público en general. Melasma (Cloasma). Por Shinjita Das, MD, Harvard Medical School. Modificación/revisión completa oct. 2022.
- Medigraphic. Revista Dermatología Cosmética, Médica y Quirúrgica. Guías de diagnóstico y manejo de melasma. Coordinadora Ivonne Arellano Mendoza. Fecha de aceptación: diciembre, 2017. Dermatología CMQ2017;16(1):12-23. Fecha de aceptación: diciembre, 2017.
- Savia. Salud digital Mapfre. Aspecto y lugar de aparición del cloasma.






